Trump ha emprendido una cruzada para quitar del medio a los “tiranos” que le caen mal. Comenzó con Maduro, en Venezuela; siguió con Jameneí en Irán, y ya por el de Cuba. Su argumento es que estos dictadores representan una amenaza global y hay que sacarlos del medio. No niego que Maduro y Jameneí hayan sido unos dictadores perversos, pero no se comparan con la amenaza real que representa el propio Trump. Estamos bajo el mandato de alguien capaz de desencadenar conflictos globales basándose más en caprichos políticos que en principios de seguridad y justicia.
Desde antes de asumir su segundo mandato se sabía que la agenda de Trump apuntaba a la destrucción. La campaña contra los inmigrantes desatada con furia y sevicia; centros de detención masiva, deportaciones y violaciones de todos los derechos humanos. Incluso, muertes de civiles y de ciudadanos norteamericanos sin ninguna consideración.
Al mismo tiempo la administración Trump ha desestabilizado los mercados a nivel internacional y los acuerdos económicos con la imposición de tarifas y presiones económicas a los países que no se someten a sus caprichos. Se ha dedicado a atacar la prensa y está ejerciendo censura contra los medios que se oponen a sus directrices. Además, ha desatado una campaña masiva en contra de las instituciones educativas con chantajes económicos para eliminar los programas de Diversidad, Igualdad e Inclusión. Recientemente, ha amenazado con invocar poderes excepcionales como la Ley de insurrección, ante el mínimo desafío político interno. Además, se vanagloria en recordar el poderoso aparato militar que posee Estados Unidos y que lo hace imbatible contra cualquier enemigo.
Su reciente decisión de ordenar una operación militar conjunta con Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, representa un punto de inflexión peligroso. Si examinamos las motivaciones para empezar esta confrontación veremos que no tiene nada que ver con liberar a Irán de un régimen de represión.
1. Demostrar poder absoluto: Queda claro Trump quiere afirmarse como es el supremo líder del mundo, por encima de leyes o instituciones que lo limiten.
2. Egocentrismo: Su retórica autoritaria y estilo de gobernar apuntan más al culto de la personalidad que a la defensa de ningún valor moral ni democrático.
3. Alianza con líderes autoritarios: Su necesidad de demostrar autoridad y poderío lo llevó a aliarse con Benjamín Netanyahu, sin darse cuenta que al hacerlo se convertía en su marioneta.
4. Intereses geopolíticos y económicos: Al invadir Irán intenta asegurar el mercado energético de esta nación y de los países que lo rodean en la región del Oriente Medio..
5. Distraer las investigaciones de las lista Epstein: Dado que las pruebas de su vinculación con la red de pedófilos de Epstein no han podido ser suprimidas por su aliada, la procuradora general, Pam Bondi, no tuvo más remedio que embarcar a Estados Unidos en una guerra de dimensiones impredecibles, con el fin de distraer la atención pública.
Nos encontramos en medio de una confrontación que puede escalar a grandes proporciones sin ninguna estrategia para controlar la escalada bélica en el Medio Oriente. La acción temeraria, arbitraria y absurda de Trump en concierto con Netanyahu, no augura nada bueno. El régimen iraní sigue en píe, instaurando terror en la región. La comunidad internacional se encuentra dividida y temerosa de un conflicto mundial más amplio, especialmente si actores como Rusia, Turquía y las naciones europeas deciden intervenir más directamente. Francia ya mandó sus buques de guerra para defender sus intereses en la región.
La historia nos enseña que las guerras nunca han generado ningún beneficio. Tras la Segunda Guerra Mundial, se crearon mecanismos para actuar con sensatez, diálogo y negociación con el fin de evitar otra catástrofe mundial. En el siglo XXI estamos abocados a arsenales teledirigidos que se lanzan con oprimir un botón y sin que el agresor se involucre. Y la persona con el poder de dar la orden para oprimir ese botón es precisamente la mayor amenaza mundial.
¿Quién se atreve a salvarnos del tirano mayor?
