El show de Bad Bunny en el medio tiempo del Super bowl fue un acontecimiento histórico porque le recordó al mundo lo que todos sabemos: América no es solo un país, es un continente que comprende una amalgama de razas, lenguas, tradiciones y culturas. Con su puesta en escena, el artista puertoriqueño reafirmó la identidad hispana en un espectáculo que hizo a América Great Again en un sentido más amplio y verdadero.
El show de Bad Bunny ha causado conmoción en el mundo. Muchos lo alabaron y otros se incomodaron. El mensaje es muy claro: el amor debe primar sobre el odio. Una de las mayores críticas fue, "no se entendió". ¿Qué fue lo que no se entendió? Los simbolismos hablaban por sí mismos: el pueblo con sus vendedores callejeros en medio de casitas de palma; el matrimonio realizado en pleno espectáculo con un niño durmiendo en una silla; las plantaciones de caña y los postes de la luz en corto circuito. Las escenas mostraban la vida natural de la isla y de cualquier lugar en Latinoamérica. Los artistas invitados representaban la diversidad americana: Lady Gaga de Estados Unidos, Carol G de Colombia, Ricky Martín de Puerto Rico, junto a bailarines de diversas procedencias. El rótulo del balón, en un close up de cámara, no pudo ser más explícito: Together We Are America.
El acto culminante fue el desfile de todas las banderas del continente iniciado con el grito God Bless America, y seguido por la mención de cada país. Fue un momento apoteósico que subrayó la grandeza del evento y su alcance simbólico. El artista recordó lo que muchos han olvidado: América es una sola, Nuestra América, como proclamó José Martí hace más de un siglo.
El hecho de que el espectáculo se ejecutara en español incomodó a muchos. Resulta que 40 millones de personas hablan esta lengua solo en Estados Unidos, y 500 millones en todo el mundo. Aún así, en ciertos sectores, el uso del español es considerado como una afrenta. No es casual que uno de los primeros mandatos del actual presidente haya sido declarar el inglés como único idioma oficial. Los hispanos nos sentimos incómodos de hablar español en público ante la posibilidad de miradas hostiles o del ofensivo, Go Back to your country, como sucede a menudo. Por eso resulta admirable que Bad Bunny haya tenido el valor de expresar en este idioma el sentir de todo un continente en el evento deportivo más importante de Estados Unidos.
Uno de los momentos más elocuentes del show fue ver a Ricky Martín entonando el estribillo: Que no nos pase lo que le pasó a Hawaí. Para algunos la frase pasó desapercibida. Para otros fue una advtertencia perentoria. A mí me tocó personalmente. En mi paso reciente por Hawaí, observé de primera mano la cultura de los hawaianos reducida a un entretenimiento turístico. Lo que no recuerdan muchos es que los norteamericanos tomaron posesión de la isla en el siglo XIX, derrocaron a la reina legítima, y convirtieron a Hawaí en un estado en 1959.
La cultura hawaiana sobrevive como atracción turística en las danzas hula, las canciones acompañadas del ukelele y vestimentas coloridas de palmas. El idioma originario se ha perdido, así como sus tradiciones y creencias. Esta fue la advertencia de Ricky Martín: Puerto Rico lleva más de un siglo como territorio de Estados Unidos, pero aún conserva su cultura, su idioma y su identidad. El mensaje fue contundente: que no nos pase lo que le pasó a Hawaí.
1 comentario:
Excelentes tus comentarios y la visión de lo que representa ese mensaje al mundo!. El artista lo supo hacer. Ahora, queda el peso que suma esta reflexión en la opinión y el sentir de la gran masa.Espero que la balanza haga justicia!
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