Por Elvira Sánchez-Blake
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Foto BBC MUNDO |
La deportación masiva ocurrida el sábado 16 de marzo pasado, se justificó al declarar como enemigo de estado a Venezuela, a través de una ley conocida como “Ley de Enemigos Extranjeros” que data de 1798, por la cual se avala la “detención y deportación de extranjeros que amenacen la seguridad del país en tiempos de guerra”.
Las medidas son irónicas y paradójicas si se recuerda que el 95 por ciento de los venezolanos votó por el presidente republicano. No solo eso, sino que una gran mayoría demonizó a los demócratas y especialmente al gobierno de Biden-Kamala por sus políticas progresistas que asociaban con el régimen Chavez-Maduro.
Curiosamente fueron los demócratas los que otorgaron el TPS a los inmigrantes venezolanos que podían beneficiarse de esta protección migratoria con solo poner un pie en EEUU. Esta protección desapareció de un plumazo en una de las primeras ordenes ejecutivas de Trump, lo que dejó en el limbo a más de 300 mil venezolanos que pierden la TPS el 2 de abril. Otros 200 mil la perderán en septiembre próximo. Biden había autorizado la extensión del TPS hasta 2026, pero la orden ejecutiva de Trump canceló esta extensión.
El sábado 16 de marzo el presidente acusó a la banda de El tren de Aragua de “perpetrar y amenazar con realizar una invasión predatoria contra el país”. Con esta base, ordenó que todos “los venezolanos en situación irregular migratoria, que tengan al menos 14 años de edad, sean detenidos y expulsados por ser enemigos extranjeros” (BBC). En el proceso no se sigue ningún procedimiento penal, ni se establecen pruebas y los acusados carecen del derecho a defensa alguna.
La ley del Enemigo Extranjero de 1798 es completamente anacrónica, en especial porque Venezuela no está en guerra contra Estados Unidos. La deportación de los 238 venezolanos a la mega cárcel de máxima seguridad El Cecot de El salvador tiene un doble fin, el de aprovechar la ausencia de un organismo legislativo salvadoreño --eliminado por Bukele en 2023--, que no requiere un trámite de juicio procesal a individuos que el gobierno considere criminales. Por otro lado, permite al gobierno de EEUU utilizar una cárcel de alta seguridad, sin tener que recurrir a los centros de detención de Estados Unidos, ni a la base de Guantánamo. Mientras tanto, Bukele se beneficia de las prebendas que su ayuda le proporcionará en el futuro en las relaciones con Trump. Es obvio que ambos mandatarios comparten las mismas tendencias autoritarias e intentan emularse uno al otro. Bukele en su tono fascista, y Trump, en sus deseos de eliminar de un plumazo cualquier organismo que se oponga a sus deseos de gobernar autocráticamente.
Según un informe de la BBC, el Tren de Aragua surgió de un sindicato que trabajaba en el tramo de construcción del ferrocarril que atravesaría el estado de Aragua. Algunos miembros del sindicato terminaron recluidos en la cárcel Tocorón, de Caracas tras unas revueltas. El líder del grupo Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, hoy se encuentra prófugo de la justicia. La influencia de la banda comenzó a extenderse hasta convertirse en un grupo criminal de gran peligrosidad. La banda comenzó a tener mucha influencia en los migrantes venezolanos. En EEUU se empezaron a detectar integrantes de la banda en 2021 y fueron aumentando hasta el 2024, fecha en que identificaron varias células en diferentes estados. Sin embargo, no hay ninguna certeza de los los detenidos y deportados a El Salvador pertenezcan a esta banda.
Un juez federal del Distrito de Columbia, James Boasberg, ordenó detener la expulsión de los detenidos, invocando la nulidad de la aplicación de la mencionada ley contra extranjeros, puesto que no hay guerra entre los países involucrados. Otros jueces han declarado que muchos de los detenidos no tenían ningún antecedente criminal. Nada de esto importó. La Casa Blanca negó haber desobedecido la decisión judicial bajo el pretexto de que los jueces federales no tenían jurisdicción para dar órdenes al Presidente de Estados Unidos.
Según la BBC Mundo, Bukele se mostró muy complacido con la colaboración que le está prestando al gobierno estadounidense. Recibió a los deportados, comandó los procedimientos carcelarios y dijo que ofrecerá toda la ayuda en apoyar las políticas de su homólogo estadounidense. De acuerdo a la AP, El Salvador acordó recibir 300 migrantes deportados a cambio de una suma de seis millones de dólares.
Percibo un estado de incredulidad y de desasosiego entre los venezolanos residentes en EEUU. Algunos todavía no se despiertan de la sorpresa de verse desprotegidos y sin ancla ante la evidencia de que ellos son los señalados. Otros se percatan de que su héroe los decepcionó. En lugar de las acciones que ellos esperaban: desconocer el gobierno de Maduro y declarar nulas las elecciones del 2024; o tal vez, algo más agresivo: ¿apoyar un golpe de estado? O simplemente, continuar con sus beneficios de inmigrantes protegidos cuya única preocupación era el alto costo de los huevos y de la leche. Pero ni tan siquiera esa esperanza está en los planes. Con las nuevas tarifas arancelarias, los precios de todos los productos de la canasta familiar se van a elevar por los cielos.
El caso es que los venezolanos en este momento se quedaron si protección, sin apoyo, sin beneficios y además de ser declarados como “enemigos”, tendrán que decidir sobre su situación migratoria ante la avalancha de políticas que arremeten principalmente en su contra. Para muchos es imposible regresar su país, y si la que consideraban su patria adoptiva los rechaza, ¿cuál es la alternativa?
Fuentes:
BBCMUNDO.COM. https://www.youtube.com/watch?v=j_hD3ooVCK0