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viernes, 9 de enero de 2026

La intervención de Venezuela: ¿una nueva colonización?

Son muchas las visiones e intepretaciones en torno a la captura de Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos. No se puede negar que se trató de un golpe bien planeado, con una estrategia deliberada y un resultado eficaz. La captura de un dictador abominable que ha causado tanto dolor bajo un régimen sangriento, ilegal y desmesurado puede ser considerado un acto de liberación. Así lo han sentido muchos venezolanos que se ven por fin liberados del verdugo; otros lo intepretan como un éxito de la política de Trump para enarbolarse como supremo regidor del mundo. Desde mi perspectiva, esta acción constituye una invasión ilegal que desconoce todas las normas del derecho internacional, vulnera la soberanía de Venezuela y pasa por alto los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas sobre la prohibición del uso de la fuerza sin autorización del Consejo de Seguridad. En última instancia, esta acción nos regresa a los tiempos de la colonia.

Los intereses detrás de esta intervención no pretenden defender a los venezolanos ni facilitar una transición hacia la democracia real. El propio Trump dejó claro  que uno de los objetivos era asegurar el control de los recursos petroleros venezolanos y posicionar a empresas estadonidenses en la reconstrucción del sector energético del país. El hecho de no permitir que el presidente elegido democráticamente en 2024, asuma formalmente el poder, ni autorizar la liberación de los presos políticos, revela las intenciones del magnate: la colonización de Venezuela bajo un nuevo orden. 

El analista político Rodrigo Uprimy lo expresó con claridad en La silla vacía:

“Las declaraciones de Trump en su discurso celebratorio de la intervención militar en el que, lejos de hablar del retorno a la democracia en Venezuela, se refirió sobre todo a intereses económicos y estratégicos de Estados Unidos (como el petróleo venezolano) y dijo que ellos van a administrar Venezuela por un buen tiempo son reveladoras. Obviamente  será Trump quien defina cuando se reúnen esos requisitos. Esto no es apoyo a la democracia en Venezuela: es puro colonialismo.”

La falta de claridad sobre el futuro de Venezuela, junto con el temor de que esta intervención no se limite a este país, sino que continúe con las naciones que no se alinean con Washington, mantiene a toda América Latina en un estado de incertidumbre. ¿Quién será el próximo? Existen señales suficientes para pensar que las intenciones de Trump son apoderarse del hemisferio y ejercer el control total sobre las Américas. Lo ha dicho sin ambages en la reedición de la doctrina Monroe titulada “Estrategia de Seguridad Nacional” publicada el pasado noviembre. Según Uprimy, este documento "literalmente dice que Estados Unidos va a restaurar su preeminencia en el hemisferio occidental."

La captura de Maduro y de su esposa marca el comienzo de una estrategia más compleja y siniestra. Las condiciones están dadas para que Trump en toda su omnipotencia (suministrada por la Corte Suprema de Justicia y el Congreso), se apodere de América Latina colocando presidentes aliados, invadiendo los países que no se conforman con sus directrices e imponiendo controles y embargos comerciales a los que no se sometan. En este escenario, los organismos multilaterales, las leyes y las normas internacionales han sido completamente ignorados, y todo indica que así continuará, porque en última instancia, Trump hará lo que le dé la gana sin frenos ni salvaguardas que lo limiten.

 

 

jueves, 20 de marzo de 2025

Arremetida contra venezuela

Por Elvira Sánchez-Blake
 

Foto BBC MUNDO
 Los venezolanos esperaban una acción en contra del régimen de Maduro que les diera la oportunidad de retornar a la vida democrática que dejaron años atrás en su país. En cambio, el régimen de Trump arremetió contra los venezolanos con acciones que los despojan del Estatus de Protección Temporal (TPS), de sus derechos de asilo, y los declara enemigos con la deportación de más de 238 jóvenes acusados sin ninguna prueba de pertenecer a la banda Tren de Aragua.

La primera deportación masiva ocurrió el 16 de marzo. El mandatario acudió a una ley obsoleta  conocida como “Ley de Enemigos Extranjeros” que data de 1798, por la cual se avala la “detención y deportación de extranjeros que amenacen la seguridad del país en tiempos de guerra”. De esta forma el gobierno de EEUU declaró a Venezuela como enemigo de estado. 

Los venezolanos han reaccionado con estupefacción. No pueden creer que su héroe les haya dado la espalda. Aquel al que consideraban el salvador que les permitiría devolver el estado de derecho a su país y derrocar al tirano Maduro. No solo han sido reseñados como el prinicpal objetivo en su campaña antimigrante, han perdido su derecho de asilo, sino que al ser deportados ni siquiera podrán regresar a su país, sino a un lugar del que se dice, una vez se entra nadie sale nunca, peor que el infierno de Dante.

Las medidas son irónicas y paradójicas si se recuerda que el 95 por ciento de los venezolanos votó por el presidente republicano. No solo eso, sino que una gran mayoría demonizó a los demócratas y especialmente al gobierno de Biden-Kamala por sus políticas progresistas que asociaban con el régimen Chavez-Maduro.

Curiosamente fueron los demócratas los que otorgaron el TPS a los inmigrantes venezolanos que podían beneficiarse de esta protección migratoria con solo poner un pie en EEUU. Esta protección desapareció de un plumazo en una de las primeras ordenes ejecutivas de Trump, lo que dejó en el limbo a más de 300 mil venezolanos que pierden la TPS el 2 de abril. Otros 200 mil la perderán en septiembre próximo. Biden había autorizado la extensión del TPS hasta 2026, pero la orden ejecutiva de Trump canceló esta extensión.

Recordemos que el 16 de marzo el presidente acusó a la banda de El tren de Aragua de “perpetrar y amenazar con realizar una invasión predatoria contra el país”. Con esta base, ordenó que todos “los venezolanos en situación irregular migratoria, que tengan al menos 14 años de edad, sean detenidos y expulsados por ser enemigos extranjeros” (BBC). En el proceso no se sigue ningún procedimiento penal, ni se establecen pruebas y los acusados carecen del derecho a defensa alguna.

La ley del Enemigo Extranjero de 1798 es completamente anacrónica, en especial porque Venezuela no está en guerra contra Estados Unidos. La deportación de los 238 venezolanos a la mega cárcel de máxima seguridad El Cecot de El salvador tiene un doble fin, el de aprovechar la ausencia de un organismo legislativo salvadoreño --eliminado por Bukele en 2023--, que no requiere un trámite de juicio procesal a individuos que el gobierno considere criminales. Por otro lado, permite al gobierno de EEUU utilizar una cárcel de alta seguridad, sin tener que recurrir a los centros de detención de Estados Unidos, ni a la base de Guantánamo. Mientras tanto, Bukele se beneficia de las prebendas que su ayuda le proporcionará en el futuro en las relaciones con Trump. Es obvio que ambos mandatarios comparten las mismas tendencias autoritarias e intentan emularse uno al otro. Bukele en su tono fascista, y Trump, en sus deseos de eliminar de un plumazo cualquier organismo que se oponga a sus deseos de gobernar autocráticamente.

Un juez federal del Distrito de Columbia, James Boasberg, ordenó detener la expulsión de los detenidos, invocando la nulidad de la aplicación de la mencionada ley contra extranjeros, puesto que no hay guerra entre los países involucrados. Otros jueces han declarado que muchos de los detenidos no tenían ningún antecedente criminal. Nada de esto importó. La Casa Blanca negó haber desobedecido la decisión judicial bajo el pretexto de que los jueces federales no tenían jurisdicción para dar órdenes al Presidente de Estados Unidos. 

Según la BBC Mundo, Bukele se mostró muy complacido con la colaboración que le está prestando al gobierno estadounidense. Recibió a los deportados, comandó los procedimientos carcelarios y dijo que ofrecerá toda la ayuda en apoyar las políticas de su homólogo estadounidense. De acuerdo a la AP, El Salvador acordó recibir 300 migrantes deportados a cambio de una suma de seis millones de dólares. 

Percibo un estado de incredulidad y de desasosiego entre los venezolanos residentes en EEUU. Algunos todavía no se despiertan de la sorpresa de verse desprotegidos y sin ancla ante la evidencia de que ellos son los señalados. Otros se percatan de que su héroe los decepcionó. En lugar de las acciones que ellos esperaban: desconocer el gobierno de Maduro y declarar nulas las elecciones del 2024; o tal vez, algo más agresivo: ¿apoyar un golpe de estado? O simplemente, continuar con sus beneficios de inmigrantes protegidos cuya única preocupación era el alto costo de los huevos y de la leche. Pero ni tan siquiera esa esperanza está en los planes. Con las nuevas tarifas arancelarias, los precios de todos los productos de la canasta familiar se van a elevar por los cielos.

El caso es que los venezolanos en este momento se quedaron si protección, sin apoyo, sin beneficios y además de ser declarados como “enemigos”, tendrán que decidir sobre su situación migratoria ante la avalancha de políticas que arremeten principalmente en su contra. Para muchos es imposible regresar su país, y si la que consideraban su patria adoptiva los rechaza, ¿cuál es la alternativa?

Fuentes:

BBCMUNDO.COM. https://www.youtube.com/watch?v=j_hD3ooVCK0