Redadas
contra inmigrantes:
una
nueva persecución al estilo Nazi?
Elvira Sánchez-Blake
A menos de un mes de iniciado el período
Trump en los Estados Unidos, las redadas antiinmigrantes y las agresiones
contra foráneos son la bandera de la nueva administración. Las nuevas directivas
lanzadas por el nuevo Secretario de Seguridad Nacional así lo demuestran. John F. Kelly, un ex marine y nacionalista
acérrimo, ha iniciado una ofensiva para otorgar poder sin límites a las
autoridades federales para detener, perseguir y
deportar inmigrantes considerados "ilegales" en este país. Estas medidas, junto con las
restricciones de viaje de países árabes emitida por el Presidente desde el primer
día de su mandato replica las políticas
de persecución y aniquilación de los judíos y miembros de otros grupos
indeseables del régimen Nazi en Europa del siglo pasado. ¿Es esto lo que nos
espera?

Esta postura nativista y nacionalista
está anclada en postulados como los expresados por Samuel Huntington, eminente profesor de la Universidad de Harvard,
quien en sus publicaciones, Clash of Civilizations, (“Choque de civilizaciones”)
y Who are We? The Challenges to America’s
Nacional identity (“Quiénes somos?,
Desafíos de la identidad nacional americana”) proclamaba los lineamientos de un
discurso supremacista. La
tesis central de Huntington es que
la migración latina está atentando contra la cultura anglosajona y
Estados Unidos corre el riego así de convertirse en dos pueblos, dos culturas y dos
lenguas enfrentadas.

El problema
no son los postulados expresados por Huntington y los intelectuales de esa talla, puesto
que no muchos leen este tipo de libros, sino por los medios de comunicación y los políticos que
encontraron asidero para justificar sus premisas y para manipular las
tendencias supremacistas en su afán de hacerlas parecer como defensa de la
soberanía nacional. Así los mitos que propagan la falacia de que los
inmigrantes afectan la economía, usurpan los trabajos de los americanos, no
pagan impuestos y además son criminales, violadores y drogadictos, tienen un
efecto sorprendente y efectivo en la población. Más triste aún es escuchar de
los propios hispanos asentados en Estados Unidos una justificación a estas
políticas aceptando tácitamente que existe una superioridad de la cultura
anglosajona.

Esta mañana leí las primeras noticias
del Washington Post y se me reveló la
película actual: las redadas contra los hispanos; la gente buscando refugios; los
consulados mexicanos atiborrados de gente pidiendo asilo y ayuda; otros
escapando hacia Canadá. De otra parte se mencionan los anuncios de medidas que
elevan el número de oficiales de fuerza antimigratoria, los planes de la
construcción del infame muro y las palabras de John Kelly que declaran que “el
número de inmigrantes en la frontera sur han creado una vulnerabilidad de la
seguridad nacional de los Estados Unidos de América” para justificar las
medidas drásticas antimigrantes de la administración Trump.
La historia
se repite en ciclos concéntricos. Todo parece indicar que las persecuciones
contra grupos étnicos indeseables ocurre cada cierto tiempo. Estados Unidos es
famoso por sus campañas anti inmigrantes en distintos tiempos de su historia y
estamos reviviendo una vez más esta campaña anti-hispanos, basada en un pretexto
nacionalista que esconde una tremenda conciencia supremacista, nativista y
xenofóbica que solo puede traer consecuencias nefastas como ya se vivió el
siglo pasado.
Citas
[1] Huntington, Samuel. Who are
we?: The Challenges to America’s Nacional identity. NY: Simon and Schuster,
2004.
Washington Post. Febrero 19, 2017. https://www.washingtonpost.com/politics/memos-signed-by-dhs-secretary-describe-sweeping-new-guidelines-for-deporting-illegal-immigrants/2017/02/18/7538c072-f62c-11e6-8d72-263470bf0401_story.html?hpid=hp_hp-top-table-main_dhs815pm:homepage/story&utm_term=.a34c3e707e87