miércoles, 4 de febrero de 2026

La corbata dorada de Petro

 Por Elvira Sánchez-Blake

 

Petro y Trump sostuvieron una reunión en la Casa Blanca en la que primaron la cordura y la buena voluntad de ambas partes.  

Petro llegó preparado, con ánimo conciliador y luciendo una corbata dorada. Parecía bien instruido por sus asesores. “Pórtese bien”, debieron decirle. Daniel García-Peña, embajador de Colombia en Estados Unidos, hizo un trabajo eficaz de aleccionamiento: “Deje de hablar del imperialismo y de la hegemonía capitalista”. Al parecer, el mensaje caló. Se le vio con un tono pausado y mesurado al ofrecer un balance positivo de su encuentro con Trump.

El narcotráfico fue el tema central de la reunión. En rueda de prensa, Petro afirmó haberle recordado a Trump que Colombia ha adelantado una campaña antidrogas eficaz, con incautaciones de gran envergadura. Citó operaciones recientes realizadas junto a la DEA y la inteligencia naval colombiana, que permitieron incautar 15 toneladas de cocaína, incluyendo un submarino interceptado cerca de las Azores,  y sin derramar una sola gota de sangre. Señaló además que le presentó al mandatario estadounidense una lista de personas a las que denominó “capos del narcotráfico de primera línea”. Según Petro, se trata de individuos con enorme poder económico que se mueven en escenarios como Dubái, Miami y Madrid, no en Colombia ni en otros países latinoamericanos, como suele creerse. Afirmó que "los conocen las agencias de los Estados Unidos" y que deben ser perseguidos mediante una articulación internacional de inteligencia.

Aclaró que el narcotráfico opera en distintos niveles: en la cúspide están los grandes capos que manejan el negocio a escala internacional y acumulan fortunas sin ensuciarse las manos; más abajo se extienden las cadenas del tráfico, hasta llegar a los eslabones más vulnerables —los campesinos cultivadores de coca—, quienes han pagado el precio más alto en la guerra contra las drogas.

Con estas declaraciones, Petro desvirtuó de manera implícita los señalamientos que lo tildan de terrorista, narcotraficante o lunático, surgidos tras los fuertes cruces verbales que protagonizó con Trump el año anterior, cuando criticó con dureza la política estadounidense y denunció el genocidio en Gaza.

El presidente colombiano reconoció haber recibido varios obsequios de Trump: el libro The Art of the Deal, con una dedicatoria que dice “You are great”, y una gorra roja de MAGA, con la que salió orondo de la Oficina Oval. Al ser interrogado sobre si aceptar esos regalos contradecía sus convicciones, respondió que al recibir la gorra, le había agregado una “S” a la “A” de America, para subrayar que no se trata de hacer grande solo a Estados Unidos, sino a las Américas en su conjunto.

Resulta interesante observar cómo se mueven los dinteles de las relaciones internacionales. Como bien señaló Daniel Coronell, Petro no tenía muchas alternativas: debía llegar con una actitud conciliadora, porque lo que está en juego es el futuro del país. La reciente invasión de Venezuela, la amenaza permanente sobre Cuba —asfixiada por medidas draconianas de la administración Trump— y la presión de sectores de la derecha colombiana que han pedido al gobierno estadounidense intervenir para sacar a Petro del poder, como ocurrió con Maduro, cerraban el margen de maniobra.

“No se trata de dos pares”, dijo Coronell: se trata de poderes profundamente desiguales, y Petro lleva todas las de perder. En esta coyuntura, no le quedó otra que lidiar al toro con maestría: adoptar un porte conciliador y cuidar hasta el útimo detalle de la puesta en escena, incluso vestir una corbata dorada que armonizaba con la decoración de la Oficina Oval.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Discrepo de la afirmación „No le quedó otra que bajar la cerviz“. No aparece en las fotos de la casa blanca ni en los Videos conocidos hasta ahora. Por el contrario, vimos la imagen reposada y prudente de un Jefe de estado, dueño de sí y armado de datos. Ser mesurado y Cortés no equivale a doblar la cerviz ni a ser genuflexo, como lo evidenció María Corina, a quien solo le faltò ponerse de rodillas después de regalar la medalla del Nóbel que claramente le quedó grande y por pocose arrodilla ante el patrón

Anónimo dijo...

Soy Julio Garzón y escribí el anterior comentario que se fué como anónimo y no permite editar. Me resta agregar que en el caso de Petro, al menos en este caso, bien aplica el conocido refrán: „lo Cortés no quita lo valiente“.

Anónimo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con Julio. Petro se representó muy bien así mismo como también lo hizo al país que representaba. Desafortunadamente los espíritus anti petristas no perderán la oportunidad para denigrar este hombre que ha luchado por el progreso de las comunidades afro, indígenas y no privilegiadas. En cuanto a María Corina, sí, se puso de rodillas. La historia dirá cuando encontrará su victoria.

Anónimo dijo...

El respeto mutuo, siempre es norma fundamental en la comunicacion. Eso es lo básico, tambien lo es contar con "algo" de confianza entre las partes, para que el proceso de comunicacion sea fluido y consteuctivo. La estrategia de estar de "cuerpo presente", completa definitivamenteesta intencion. Desvirtuar y demostrar información errada que llega desde "treceros" es lo mas importante! De todo lo que se puede esperar de este encuentro entre dos personalidades tan "complejas", la sensación personal que le queda a cada uno, es el valor agregado REAL . Felicito a quienes lograron tramitar esta dificil reunion. Que difícil! Espero que por el bien de los pueblos que ellos representan, se logn acuerdos y compromisos respetuosos. La corbata "conjuntico" con la Sala Oval fue "acertada". Gracias por tus aportes.